2. La política con respecto al consumo de drogas duras

2.3 Criminalidad, molestia y toxicómanos

Existe la impresión de que la mayor parte de la molestia y la parte leonina de los robos y de los robos con fractura, calificados como criminalidad adquirida, corren a cargo de toxicómanos y que todos los drogadictos se ganan el sustento cometiendo hechos delictivos. Esas impresiones están lejos de ser exactas.

Una parte de la criminalidad patrimonial puede considerarse como criminalidad ocasional. Otra parte la cometen adolescentes de una integración social débil, que no son todos ni mucho menos toxicómanos*. Además, la ilegalidad*, la pasión por el juego o, más en general, un modo de vida dirigido al consumo lujoso que no puede ser financiado por propios recursos, pueden conducir asimismo a una criminalidad adquirida. La participación de los drogadictos en la criminalidad - o sea con inclusión de la parte no dilucidada - se estima en un diez a veinte por ciento. Como sea que el núcleo criminal activo entre los drogadictos comete una cantidad múltiple de delitos (su reincidencia es elevada) y como además obran a veces en forma muy abierta, resulta que, en proporción, estas personas se ven enfrentadas a menudo con la policía y la justicia*. Su alta reincidencia origina una gran participación en las estadísticas de las personas consideradas sospechosas por la policía. También conduce a la imposición de penas privativas de libertad mayores y más largas. Esto concuerda con el hecho de que la mitad de la población detenida actualmente es drogadicta. Sin embargo, no hay que sacar por ello la conclusión de que la mitad de todos los problemas de criminalidad son causados por la drogadicción.

Según una investigación de fecha reciente, una tercera parte de los delitos patrimoniales aclarados por la policía en las grandes ciudades se atribuye a toxicómanos. Con cinco delitos patrimoniales que se dan a menudo, como robo con fractura en viviendas y rompimiento en automóviles, esta parte asciende incluso a la mitad. A nivel nacional, esto es algo menos.

Según investigaciones holandesas y extranjeras, muchos drogómanos - según algunos expertos incluso la mitad - ya cometían delitos antes de su adicción a la droga*. Con este grupo, la criminalidad y el abuso de la droga son elementos de un estilo de vida inconformista que se fortalecen entre sí. Tal vez haya de buscarse aquí también la explicación para el dato experimental de que el suministro de metadona a heroinómanos no conduce siempre de por sí, ni mucho menos, a la terminación de su carrera criminal.

La participación de drogadictos en la criminalidad se refiere principalmente a la frecuente criminalidad local: delitos patrimoniales, como robo con fractura, rompimiento en automóviles, robo con violencia, atraco y hurto en los comercios (art. 310, 311, 312 WvS)*. Junto a ello se dan en menor grado los delitos de violencia como maltrato, amenaza y delitos contra la vida; y, aún menos, delitos morales, delitos de tráfico y delitos económicos. Los delitos de violencia pueden derivarse en parte de la acción desenfrenada de ciertos vicios. En este sentido, el abuso del alcohol constituye, sin embargo, un factor criminógeno mucho más importante. Por otra parte, los toxicómanos están involucrados en el comercio de drogas a nivel callejero. Los drogadictos no desempeñan casi ningún papel en los altos cargos de la criminalidad organizada/profesional en el narcotráfico.

Para la problemática de la molestia se impone que ésta, igual que la frecuente criminalidad patrimonial, se atribuye a menudo en forma muy generalizadora y poco matizada a los drogadictos. Las personas sin hogar, alcohólicos, inmigrantes ilegales, adictos al juego y los enfermos psiquiátricos contribuyen en muchas ciudades igualmente a la molestia excesiva y a los sentimientos de inseguridad. La problemática de la molestia de drogadictos constituye una parte importante de la problemática más amplia de concentraciones de grupos socialmente marginados en las grande ciudades*.

En el marco de la política de las grandes ciudades, el secretario de estado del Interior, también en nombre de los ministros de Asuntos Sociales y Empleo, Asuntos Económicos, Justicia y Vivienda, Ordenación Espacial y Gestión del Medio Ambiente y Bienestar, Sanidad y Deportes, ha acordado, en primer lugar con las cuatro ciudades mayores, que se emprenderá un mejoramiento estructural de la seguridad y habitabilidad, en especial en los barrios más vulnerables bajo el aspecto social. También con las otras quince ciudades importantes se efectúan convenios similares. Para realizar los proyectos previstos, el estado ha puesto a disposición un importe de 375 millones de florines (unos 225 millones de dólares) para el año próximo. Con estos fondos se financian, entre otras cosas, proyectos integrales dirigidos a la integración de grupos de riesgo entre los jóvenes, así como proyectos destinados a mejorar la seguridad y la habitabilidad aneja. Por otro lado, se ha reservado un importe que asciende a 560 millones de florines (más de 335 millones de dólares) para un plan de creación de empleos en el sector de la vigilancia. De esta forma el gobierno ha dado un fuerte impulso a la prevención de la criminalidad y molestia en las grandes ciudades. Cabe esperar que los acuerdos con las ciudades constituirán los cimientos para un enfoque integral de la problemática relativa a la decadencia y molestia excesiva.

Los problemas de criminalidad y molestia causados por algunos miles de adictos muy problemáticos con una reincidencia elevada, constituye entre tanto un defecto grave que debe ser corregido de todos modos con eficacia. En vista de que, dado también el volumen claro del grupo meta, existen o pueden hallarse posibilidades reales, el gobierno considera suya la tarea de alcanzar a corto plazo resultados visibles.

Una política orientada hacia la localización y persecución judicial del grupo de drogadictos criminales sumamente activos puede contribuir, según ha demostrado la experiencia en algunas ciudades, a disminuir la molestia criminal. Esta política será fomentada intensamente. Además, se adaptará la oferta de atención que guarda relación con ello. En el capítulo 3, apartado 6, se vuelve a tratar de este asunto.




Tweede Kamer, vergaderjaar 1994-1995, 24077, nrs. 2-3
© Ministerie VWS