![]()

El número de adictos a las drogas duras en Holanda es estable y relativamente bajo (ver anexo I). La edad media de los heroinómanos está por encima de los treinta años y continúa en aumento*. Por consiguiente, no existen razones para suponer que la política con respecto a las drogas duras haya conducido a un gran incremento de los adictos a las drogas duras. El hecho de que, según datos de la GG&GD (dirección municipal de sanidad) de Amsterdam, la juventud holandesa muy raras veces empieza a consumir drogas duras, como heroína o cocaína, antes de sus 21 años, demuestra más bien lo contrario*.
La carencia en Holanda, en gran parte, de jóvenes que consumen heroína o cocaína antes de sus 21 años, es sumamente satisfactorio. Tanto más cuanto que la experiencia ha demostrado que la probabilidad de que las personas que en un momento de su vida vencen la dependencia es mayor a medida que se empieza a consumir a una edad más avanzada. En el ínterin, la atención a los drogadictos se ve enfrentada con nuevos problemas.
Como se ha anotado más arriba, la molestia causada por una parte de los toxicómanos ha aumentado. En segundo lugar, los servicios de asistencia tienen que hacer frente a una diversidad cada vez mayor de grupos meta extremadamente problemáticos que solicitan un enfoque adaptado. Ejemplos de ello son los adictos perturbados mentalmente, adictos con un modo de vida gravemente criminal y/o agresivo, adictos sin hogar y jóvenes vagabundos, adictos autóctonos y polidrogodependientes. La característica común de estos grupos es que la problemática de la adicción no es de carácter aislado, sino que va relacionada a menudo con un problema de otra índole, como afecciones psiquiátricas, problemas de estilo de vida y sanitarios y/o situaciones de atraso social. Cada vez se dan con más frecuencia enfermedades entre los toxicómanos, como tuberculosis y formas de hepatitis. En un gran número de adictos pertenecientes a estos grupos meta se da un mal estado físico y psíquico causado en parte por el consumo prolongado, debido a lo cual la probabilidad de rehabilitación es pequeña*.
La política holandesa con respecto a los adictos a las drogas duras ha adoptado por mucho tiempo el punto de partida de que los adictos son de hecho pacientes que necesitan obtener un tratamiento para su adicción con metodologías orientadas hacia la abstinencia. El número de evaluaciones amplias, científicamente justificadas, de la efectividad de semejantes programas de tratamiento a un plazo algo más largo, es reducido. De los estudios realizados se desprende que esta clase de intervención ejerce una influencia muy limitada sobre el curso del proceso de adicción**.
Por el contrario, la prestación de ayuda que apunta a la reducción del daño durante el período de la dependencia es bastante eficaz. Por ello, el estado de salud de los drogómanos holandeses es relativamente bueno. Esto se manifiesta ahora, entre otras cosas, por un creciente contingente de toxicómanos de edad avanzada. Una parte de los toxicómanos holandeses está asimismo bastante bien integrada en el aspecto social.
Los resultados decepcionantes de algunas formas de tratamiento orientadas únicamente hacia la abstinencia y el origen de nuevos grupos de drogómanos, en los cuales la adicción forma parte de una problemática más amplia, obliga a ajustar la oferta de facilidades de prevención y asistencia. En los ojos del gobierno, las innovaciones siguientes tienen la máxima prioridad:
Estas innovaciones se refieren a la atención y prevención orientadas hacia la población total de drogadictos y grupos vulnerables que corren el riesgo de caer en la adicción. Dentro de ello se dedicará la atención necesaria al grupo - a menudo criminal - de toxicómanos problemáticos.
A continuación se ofrece una breve aclaración sobre cada una de estas prioridades de la innovación de asistencia que se tiene prevista.
![]()