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La diversidad de peticiones de ayuda y el aumento del número de grupos meta hacen necesario que la atención no consista en una oferta de ayuda tipo estándar, sino en una prestación de ayuda a medida. En esencia esto implica un desplazamiento de una oferta con frecuencia poco diferenciada hacia un enfoque dirigido a la demanda, que ofrezca posibilidades para poder tratar también aspectos como los relativos a atraso social, viviendas y aptitudes sociales. Para ello se deberán desarrollar programas de atención que conduzcan a un trayecto de asistencia individual con términos de comienzo y fin, dentro del cual se dedique atención, si fuese necesario, a todos los elementos diferentes en que pueda consistir una demanda de ayuda.
De esta manera será posible a la vez evitar de mejor forma que los toxicómanos entren simultáneamente en contacto con distintas organizaciones sin que tenga lugar una coordinación (lo que se ha dado por llamar 'ir de tiendas' dentro de la asistencia a la toxicomanía). Esto significa que si durante el trayecto de prestación de ayuda se remiten clientes a otras instituciones, se transfieran también los datos y se observen los acuerdos concertados. Los realizadores de las diferentes instituciones deberán ponerse al corriente entre sí por la vía de expedientes de clientes, registros normalizados, protocolos estándar y comunicaciones personales. El llamado case-management es de importancia esencial en semejantes trayectos integrales de prestación de ayuda.
En la oferta de asistencia hay dos conceptos clave de carácter indicador: responsabilidad y reciprocidad. Los drogómanos deben aceptar responsabilidad para su propia conducta. El ser adicto no constituye motivo de excusa para causar molestias a otros. El segundo concepto, la reciprocidad, significa que cabe esperar de los adictos que, a título de compensación por la ayuda que se les presta, se atengan por lo menos a lo que se ha acordado con la prestación de ayuda. Los programas que han de desarrollarse en el marco de la renovación de la asistencia habrán de contribuir a la realización de estos objetivos. Si un enfoque dirigido hacia la demanda conduce a trayectos individuales que estén adaptados a necesidades y deseos de carácter individual, los conceptos de responsabilidad y reciprocidad adquirirán más significado para el cliente. Con ello se incrementa la posibilidad, a título de compensación razonable, de responsabilizar al drogómano de sus obligaciones para con la sociedad.
La asistencia ambulatoria a la toxicomanía atiende en parte importante a los programas de suministro de metadona. Merced también a estos programas, un gran número de drogadictos lleva una vida social razonablemente integrada. No obstante, en muchos casos se carece de una buena afluencia hacia proyectos de tratamiento, instrucción, trabajo y alojamiento. El suministro de metadona, los programas de tratamiento y los proyectos de resocialización han de ser de carácter complementario. A este carácter complementario habrá que darle más forma en los años próximos. Una armonización perfeccionada con las demás instituciones de prestación de ayuda a los toxicómanos, las instituciones generales de prestación de servicios sociales, incluidos los encaminados al trabajo, y con la policía y justicia, junto con la reinserción social, puede contribuir de forma muy positiva a este orden de cosas. La mencionada 'Unidad Especial Interadministrativa de Seguridad y Asistencia a la Toxicomanía, tiene la misión de fomentarlo.
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